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Nothing Happens (Dos veces) - Jacksons Lane Theatre

Leer el artículo original por Gonzalo Sentana.

12 de marzo de 2023

Dos flamencos bailan y te invitan a visitar Andalucía, y luego lo vuelven a hacer, y luego otra vez. Y su sufrimiento y su falta de sentido se hacen patentes mientras intentan encontrar razones para seguir haciendo lo que hacen.

En esta pieza, que podría decirse que es un estudio sobre Esperando a Godot de Samuel Beckett, las actrices Mercè Ribot y Patricia Rodríguez nos llevan en un irreverente viaje a través de escenarios en el presente y hacia el presente. Profundizando juguetonamente en el proceso de intentar actuar y sobrevivir como artistas escénicas en una tierra extranjera, sus vidas personales se convierten en una experiencia conmovedora e intensa entre risas y música.

El público verá la aparición de varias parejas de personajes a lo largo de la obra, y los actores se harán pasar por ellos mismos, y romperán la cuarta pared más de una vez. A pesar de ello, o quizás por ello, la obra tiene un sentido de la verdad muy fuerte, haciendo uso de situaciones reales para llegar al público a través de experiencias muy personales compartidas por los dos actores. La conexión y el entendimiento entre ellos es tan fuerte que el ritmo, la complicidad y las miradas de cada momento a lo largo de la obra alcanzan un sentido muy fuerte de simpatía y compasión.

Tal vez sea la historia de dos actrices que intentan actuar y esperan el momento adecuado, pero hacen cosas mientras esperan, porque esperar es hacer. Y las luchas, y las disparatadas condiciones impuestas a su deseo de interpretar un texto, todo equivale a un absurdo de niveles épicos. Pero, sin duda, también es una reflexión sobre el trabajo y su repetición y opresión. Y se trata de divertirse. Y se trata de insultarse y luego alabarse, tanto en inglés como en español. Y también trata un poco sobre el suicidio, aunque tal vez sólo fuera un juego.

En el inteligente momento del intermedio, cuando se sirve y se comparte vino y los actores exponen su fragilidad con humor, permitiendo que el público les ponga a prueba, las cosas van dando cada vez más vueltas. También es, a su manera, una inteligente declaración política sobre el arte y los derechos de autor. Volver de un intervalo así y ver cómo las cosas que parecían bromas irracionales y juegos tontos empiezan a crecer en profundidad, fue un momento gratificante y que invitó a la reflexión.

Todos los fragmentos de esta historia, desde la reflexiva dirección de Ursula Martínez, la dramaturgia de Adam Brace, el diseño de Verity Quinn, las sorprendentes luces de Simon Bond y el estimulante diseño de música y sonido de John Biddle, conforman un precioso encuentro con el teatro, donde el concepto de aquí y ahora cobra un nuevo significado. Los actores dan cada vez más de sí mismos a medida que pasa el tiempo, y la idea de llenar el tiempo, y pasar por las cosas por la fuerza de la costumbre no se muestra, sino que se vive.

Siendo, como es, una experiencia muy singular compartida por estas actrices con el público, es hermoso ver las reflexiones de lo que significó para estas intérpretes ser actrices españolas en un país de habla inglesa, y las luchas a las que se enfrentaron debido a su acento. Es aún más interesante ver cómo reconocen esta herencia en la última parte de la representación, como una de las formas de escapar de las limitaciones que se les imponen. Y juegan con un teléfono de zanahoria, y eso es algo digno de ver.

Esta obra de arte, llena de absurdos alucinantes e hilarante fragilidad, invita a reflexionar sobre el trabajo teatral y sus entresijos, sin dejar de hacernos reír en ningún momento.

Revisor: Gonzalo Sentana

Revisado: 11 de marzo de 2023

North West End UK Rating: ★★★★★

Más reseñas

  • ★★★★☆ Tomando su título de una reseña del clásico existencial de Samuel Beckett de 1953 Esperando a Godot, esta comedia de Little Soldier Productions fusiona el humor slapstick con un sentido irónico de las frustraciones profesionales de la compañía.

  • ★★★★☆ Respuesta metateatral a Esperando a Godot, Nothing Happens (Twice) es tan ingeniosa y honesta que para mí supera por completo al original y se convertirá en la vara de medir a Beckett.